Está claro que equilibrar nuestros consumos ya no alcanza. Ahora, estamos entrando en una etapa un poco más controversial. Está llegando el momento de poner en marcha, cuánto antes, la regeneración. 

Regenerar, parece una palabra complicada, sin embargo no lo es. Nosotros, por naturaleza, estamos diseñados para regenerar. 

Veamos un ejemplo. Cuando nos mudamos a un nuevo espacio, suele suceder que algo dentro nuestro busca, que ese espacio esté lindo, ordenado, decorado, con vida. Entonces buscamos limpiarlo, acomodar las cosas, y porque no, cuidar algún ser vivo.

Es ahí en dónde empieza la magia. Cuando empezamos a gestar vida a nuestro alrededor, ya sea con una planta, una mascota, un compost, empezamos a entrar en un movimiento sumamente interesante. 

Si lo estudiamos con una planta vemos que el solo hecho de cuidar de ella, empieza a generar que la planta crezca, se desarrolle, tal vez de frutos, y convierta dióxido de carbono en oxígeno. Estamos, sin querer, generando un beneficio común tal vez por el simple hecho de querer embellecer nuestro hogar. 

Es desde esa intención, desde ese lugar que podemos empezar a gestar la reconstrucción la sanación del bien común. De eso que es de todos, pero que en verdad no es de nadie.

Categorías: Sin categoría

0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *